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Sada es una localidad espaíƒÂ±ol en la provincia de La CoruíƒÂ±a. Situado en las RíƒÂ­as Altas, en la ríƒÂ­a de Betanzos, dista unos 20 km de la capital de la provincia. Es un pueblo costero, con la pesca y el turismo como industrias principales. La localidad de Sada se ve favorecida por un tiempo climatológico atlíƒÂ¡ntico. Posee por lo tanto todas la caracteríƒÂ­sticas propias de la costa noroeste gallega: suavidad de temperaturas y poca oscilaciíƒÂ³n tíƒÂ©rmica, a lo que se suma la agradable temperatura media de las aguas de la ríƒÂ­a de Betanzos, permitiendo la príƒÂ¡ctica de diversas actividades níƒÂ¡uticas durante todo el aíƒÂ±o.

Con 27,49 km킲 de extensiíƒÂ³n repartidos en ocho parroquias, la localidad de Sada se compone de las de Carnoedo, Veigue, MeiríƒÂ¡s, Mondego, MosteiríƒÂ³n, Osedo, SoíƒÂ±eiro y Sada. SegíƒÂºn datos del INE de 2007 la poblaciíƒÂ³n es de 13.606 personas registradas, lo que hace de Sada una localidad densamente habitado.

Sus resguardadas playas son muy aptas para el baíƒÂ±o, la pesca y el submarinismo, siendo muy conocidas por la zona, como Arnela, Cirro y San Pedro y su proximidad a La CoruíƒÂ±a y Betanzos hacen de ella un lugar privilegiado. Se accede a la localidad a travíƒÂ©s de diferentes carreteras: la Nacional VI de Madrid a La CoruíƒÂ±a toca estas tierras con el punto kilomíƒÂ©trico 581, en el lugar de EspíƒÂ­ritu Santo. Desde La CoruíƒÂ±a se llega directamente por la LC-174 con un recorrido total de 18 km. Una carretera con diversas denominaciones arranca en Perillo y recorre todo el contorno de la peníƒÂ­nsula de As MariíƒÂ±as, pasa por Sada y continíƒÂºa para empalmar en A Angustia con la N-VI en la proximidades de Betanzos. Por ella nos aproximamos a la entrada de la autopista A-9, de La CoruíƒÂ±a a Santiago, en Santa Marta de BabíƒÂ­o.

Los oríƒÂ­genes de Sada son bastante inciertos. Si consideramos las palabras de Florencio Vaamonde Lores, se remitiríƒÂ­an a un primer asentamiento lacustre del que se han hallado restos en las BraíƒÂ±as. Lo que síƒÂ­ se tiene por cierto es el desarrollo sobre su geografíƒÂ­a de la Cultura castreíƒÂ±a, materializada en ocho asentamientos identificados, de los que se destacan los de MeiríƒÂ¡s, San Amede y, sobre todo, Agra das Arcas. Son castros en su mayoríƒÂ­a de ocupaciíƒÂ³n tardíƒÂ­a, profundamente romanizados a partir del siglo I d. C. TambiíƒÂ©n se conocen, míƒÂ¡s vagamente aíƒÂºn, asentamientos romanos en diferentes puntos, asíƒÂ­ como dos restos interesantes de su civilizaciíƒÂ³n: un ara votiva localizada bajo la iglesia de MeiríƒÂ¡s y dedicada al dios Coso Udaviniago, y una líƒÂ¡pida funeraria, empotrada en el muro del cementerio de SoíƒÂ±eiro, que representa a un individuo togado.

La Edad media estíƒÂ¡ poco documentada. Las referencias que hay de Sada en esta íƒÂ©poca son escasas, ya que nunca se realizaron investigaciones sobre este tiempo. Se sabe la dependencia nobiliaria y eclesiíƒÂ¡stica, concretamente de las familias de los Condes de PríƒÂ©saras y míƒÂ¡s tarde de los Condes de Andrade; y de los monasterios de Las Jubias y sobre todo del de Sobrado, que posiblemente poseíƒÂ­a una granja en Samoedo, dedicada fundamentalmente a la producciíƒÂ³n viníƒÂ­cola. Asimismo, durante todo el períƒÂ­odo sufriríƒÂ­a invasiones y saqueos: los normandos en los aíƒÂ±os 846 y 859, Almanzor en el 997 o el Duque de Lancaster en 1379.

No acontece lo mismo con la edad moderna. Si ya las fuentes son mucho míƒÂ¡s abundantes, existen ademíƒÂ¡s, algunos estudios que toman la villa sadense por centro, como los de Meijide Pardo sobre su industria. AdemíƒÂ¡s contamos con datos demograficos medianamente fiables desde el siglo XVI y precisos desde el siglo XVIII, grcias sobre todo al catastro de Ensenada, que tambiíƒÂ©n nos acerca datos en el íƒÂ¡mbito socio-profesional, econíƒÂ³mico, administrativo y geogríƒÂ¡fico. hay que destacar la pertenencia de las parroquias y la villa de Sada a la JurisdicciíƒÂ³n de Miraflores.

En la primera de ellas, que iríƒÂ­a de 1674 a 1762 se instalaron fíƒÂ¡bricas textiles de varios tipos, todas ellas promovidas por los flamencos Baltasar de Roo y AdriíƒÂ¡n Kiel, que llegaron a Galicia exiliados de su paíƒÂ­s natal. En 1674 fundaríƒÂ­an la fíƒÂ¡brica de lona y jarcias que habríƒÂ­a de ser la míƒÂ¡s duradera. Comenzaron empleando mayoritariamente a personal especializado de origen flamenco, pero pronto incorporaríƒÂ­an a buena parte de la poblaciíƒÂ³n sadense, hasta el punto de abandonarse en gran medida las tradicionales labores pesqueras. La mayor parte de la poblaciíƒÂ³n de la villa trabajaban en la industria, aunque los cargos de responsabilidad los seguíƒÂ­an ocupando los flamencos. La fíƒÂ¡brica surtíƒÂ­a de telas y cordeles a la Armada Real, por lo que recibiíƒÂ³ numerosos privilegios del rey Carlos II. Al objeto de garantizar su seguridad, se construiríƒÂ­an las bateríƒÂ­as defensivas de FontíƒÂ¡n y Corbeiroa. Esta pujanza se truncaríƒÂ­a con la muerte de los fundadores, pues los descendientes no se entenderíƒÂ­an entre síƒÂ­. La fíƒÂ¡brica quedaríƒÂ­a abandonada hasta que la propia Corona se hizo cargo de ella, ya como Real FíƒÂ¡brica de Jarcia y Lona, revitalizíƒÂ¡ndola en gran medida. En el aíƒÂ±o 1762 seríƒÂ­a trasladada a Ferrol, al ser esta una ríƒÂ­a mas cerrada y por tanto de mejor defensa. Aprovechando el empuje de esta fabrica, Roo y Kiel fundaron otras dos empresas similares. En primer lugar una fíƒÂ¡brica de manteleríƒÂ­a y lienzos, asimismo proveedora de la Casa Real, y posteriormente una de paíƒÂ±os, en la que se confeccionaron productos de calidad. TambiíƒÂ©n con la muerte de Roo íƒÂ©stas seríƒÂ­an abandonadas, cerrando la de paíƒÂ±os y trasladíƒÂ¡ndose a La CoruíƒÂ±a la de manteleríƒÂ­a.

Con el declive de la producciíƒÂ³n textil y el traslado de la Real FíƒÂ¡brica a Ferrol, Sada sufriríƒÂ­a un fuerte deterioro econíƒÂ³mico, compensado por destacables mejoras en la salud de los vecinos, que, segíƒÂºn apunta JosíƒÂ© Cornide, veníƒÂ­an padeciendo fiebres a causa de la poluciíƒÂ³n emitida por las empresas. Sin embargo no habríƒÂ­a de durar mucho tiempo esta situaciíƒÂ³n, gracias a la llegada de numerosos empresarios de origen catalíƒÂ¡n en las íƒÂºltimas díƒÂ©cadas del siglo XVIII y la primera mitad del XIX. La llegada de estos empresarios supuso para Sada la recuperaciíƒÂ³n de un sector fundamental de su economíƒÂ­a: el pesquero. AsíƒÂ­, los "mareantes" pasaban a trabajar para las fabricas de salazíƒÂ³n, firmando contratos con ellas. La consecuencia fue un sensible crecimiento del volumen de producciíƒÂ³n.

En 1812 se produce un cambio significativo en la historia de Sada, al conformarse los nuevos ayuntamientos con la agrupaciíƒÂ³n de las antiguas parroquias. En el de Sada confluiríƒÂ­an los ocho actuales ademíƒÂ¡s de la de san Juan de Lubre, posteriormente adherida al ayuntamiento de Bergondo. Sobre esos aíƒÂ±os hay pocos datos, se sabe el papel significativo que tuvo la villa durante la Guerra de la Independencia, durante la cual recobraron sus funciones defensivas los castillos de FontíƒÂ¡n y Corbeiroa y en la que, supuestamente, el regidor de la JurisdicciíƒÂ³n de Miraflores, a la que pertenecíƒÂ­a Sada, Manuel Colmelo Freire de Andrade, protagonizíƒÂ³ una gran gesta, tal como nos refiere Manuel LugríƒÂ­s Freire. El 1 de junio de 1809 llegaron a la villa un oficial francíƒÂ©s y veinte soldados a caballo, solicitando a Manuel Colmelo que les proporcionara una lancha para cruzar la ríƒÂ­a. Colmelo lo hizo asíƒÂ­, pero de trayecto retiríƒÂ³ una tabla de la embarcaciíƒÂ³n, hundiíƒÂ©ndola. esta acciíƒÂ³n seríƒÂ­a decisiva, segíƒÂºn LugríƒÂ­s, para la inmediata victoria sobre los franceses en la batalla de Ponte Sampaio.

Apenas hay documentaciíƒÂ³n sobre la primera mitad del siglo XIX, ya que los libros de actas municipales míƒÂ¡s antiguos que se conservan corresponden a la díƒÂ©cada de 1850. El ayuntamiento estaba emplazado en aquellas fechas en la parroquia de Mondego, lo que suscitíƒÂ³ la críƒÂ­tica de varios alcaldes, que entendíƒÂ­an que deberíƒÂ­a estar en la localidad, y que el hecho de estar en Mondego obedecíƒÂ­a a los intereses de destacables familias que teníƒÂ­an su residencia allíƒÂ­. La políƒÂ­tica municipal obedecíƒÂ­a, tanto en el períƒÂ­odo isabelino como en los posteriores, a los cambios que se producíƒÂ­an a nivel nacional. AsíƒÂ­, con la RevoluciíƒÂ³n de 1868 se representa una corporaciíƒÂ³n democríƒÂ¡tica, liderada por Salvador Casanova MartíƒÂ­, pero seríƒÂ¡ sustituida en breve, despuíƒÂ©s de las primeras elecciones por sufragio universal masculino en 1869, por otra de caríƒÂ¡cter liberal, con JosíƒÂ© Benito Posse y Aguiar como alcalde, que repetiríƒÂ¡ mandato en 1871. JosíƒÂ© Benito Posse era el seíƒÂ±or del Pazo de Santa MaríƒÂ­a de Sada, un paradigma del peso que seguíƒÂ­an teniendo las viejas íƒÂ©lites en la sociedad decimoníƒÂ³nica y que continuaríƒÂ­an hasta mediados del siglo XX. En 1873, con la proclamaciíƒÂ³n de la Primera RepíƒÂºblica EspaíƒÂ±ola, triunfaba en Sada la tendencia federal, con Casimiro LíƒÂ³pez GíƒÂ¡ndara al frente, llegando a ser declarado el ayuntamiento como cantonal, despuíƒÂ©s del pronunciamiento militar de 1874. Tomaba posesiíƒÂ³n de la AlcaldíƒÂ­a el conservador Francisco Posse Nicolich, hijo de JosíƒÂ© Benito, alcalde con el que si inicia el paso del Sexenio DemocríƒÂ¡tico a la RestauraciíƒÂ³n BorbíƒÂ³nica.

En la Sada de la restauraciíƒÂ³n se crean dos bloques bien diferenciados. Por un lado el liberal, compuesto mayoritariamente por propietarios rentistas del rural y liderada por el hacendado de SoíƒÂ±eiro Antonio DomíƒÂ­nguez FariíƒÂ±a. En íƒÂ©l estaba integrada una tupida red familiar y los republicanos como el industrial Jaime Casanova Mirabent o íƒÂngel LíƒÂ³pez Vidal que llegaríƒÂ­a a ser alcalde en seis ocasiones. Del otro lado estaban los conservadores, provenientes de un íƒÂ¡mbito mas urbano y liderados durante una largo períƒÂ­odo por el farmacíƒÂ©utico Avelino CataíƒÂ±eira. Los dos grupos políƒÂ­ticos se alternaríƒÂ­an al frente del ayuntamiento, no sin mantener numerosas confrontaciones. Estaban al servicio de redes clientelares hundidas en las parroquias. Hay que destacar, al final de este períƒÂ­odo, la llegada a Sada desde La CoruíƒÂ±a del kiosko La Terraza, muestra del Modernismo Gallego.

Durante la dictadura de Primo de Rivera se produciríƒÂ­an algunos hechos significativos, como la llegada del tranvíƒÂ­a, la construcciíƒÂ³n de las escuelas de Sada y Sus Contornos, sufragada por la sociedad homíƒÂ³nima de Nueva York, o en el eje cultural, la publicaciíƒÂ³n durante los aíƒÂ±os 1925 y 1926 de la revista MariíƒÂ±ana, dirigida por Eduardo GarcíƒÂ­a Ramos y en la que destacíƒÂ³ como colaborador el periodista Manuel Freire Calvelo. Los regidores de este períƒÂ­odo míƒÂ¡s destacables fueron Manuel Dopico Otero y Enrique LíƒÂ³pez HerníƒÂ¡ndez, ambos de caríƒÂ¡cter populista y en consonancia con el ríƒÂ©gimen.

DespuíƒÂ©s del triunfo republicano en la mayoríƒÂ­a de las localidades en las elecciones municipales de 1931 y la consiguiente proclamaciíƒÂ³n de la repíƒÂºblica, se constituíƒÂ­a en Sada una nueva corporaciíƒÂ³n, integrada por miembros de la ORGA y presidida por Justo RodríƒÂ­guez PíƒÂ©rez. el cual dimitiríƒÂ­a en el aíƒÂ±o siguiente, siendo elegido Antonio FerníƒÂ¡ndez Pita. Pero el principal protagonista de este períƒÂ­odo no van a ser las instituciones políƒÂ­ticas, sino el amplio entramado asociativo que componíƒÂ­an los diversos sindicatos ligados a la CNT, agrupaciones agraristas, centros culturales como el Ateneo de Cultura PolíƒÂ­tica y Social, etc.)(ERGA, IR, CEDA, PG)

Todo esto se vendríƒÂ¡ abajo tras el golpe militar de julio de 1936. En Sada se tendríƒÂ¡ conocimiento de la noticia el mismo díƒÂ­a 18. JosíƒÂ© Monzo RíƒÂ­os, secretario de la CNT en Sada y cabeza de la agrupaciíƒÂ³n local de la FAI, dirigiríƒÂ¡ una expediciíƒÂ³n de tres camiones a La CoruíƒÂ±a con objeto de conseguir armas para la defensa de la villa, pero estas les seríƒÂ¡n negadas. AsíƒÂ­, los falangistas, dirigidos por Oliete, tomaríƒÂ¡n la localidad el díƒÂ­a 23, haciendo que los defensores tuvieran que esconderse o huir. El alcalde FerníƒÂ¡ndez Pita fue encarcelado y sometido en La CoruíƒÂ±a a un Consejo de Guerra sumaríƒÂ­simo que lo condeno a muerte, siendo ejecutado el 27 de noviembre de 1936. Numerosos sindicalistas fueron "paseados".

ComenzíƒÂ³ una etapa de profunda decadencia. Los datos demogríƒÂ¡ficos que situaban la poblaciíƒÂ³n sadense en 8.700 personas registradas en 1935, descendieron a menos de 7.000 veinte aíƒÂ±os despuíƒÂ©s. El motivo de este descenso fue la emigraciíƒÂ³n, en primer lugar a AmíƒÂ©rica y míƒÂ¡s tarde a Europa. En contraste, cabe destacar el auge del sector pesquero de los aíƒÂ±os 60 y la persistencia de las conserveras, asíƒÂ­ como la instalaciíƒÂ³n de numerosas tejeras en Las BraíƒÂ±as.

A continuacion puedes leer mas sobre el pueblo de Sada. Justo debajo puedes ver mapas y fotos vía satélite del pueblo


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