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Noya es una villa costera y municipio de la provincia gallega de La Coruña. Es la capital de la comarca del mismo nombre, que comprende los municipios de Noia, Puerto del Son, Lousame y Outes. En la comarca de Noya habitan actualmente cerca de 35.000 personas registradas, viviendo 15.000 de ellos en la localidad de Noya.

El municipio de Noya se coloca al sur de la desembocadura del rí­o Tambre, lindando al norte con Serra de Outes. Es la parroquia de Roo la que se haya en esta desembocadura, y ya a comienzos de la rí­a de Muros y Noya, en el lugar de A Barquiña.

El centro urbano en sí­, se haya en la desembocadura de otro rí­o, el Traba, y comprende las parroquias de San Martí­n de Noia y Santa Cristina de Barro. Al Este bordea con la localidad de Lousame. Desde el centro de Noia se puede disfrutar de la Rí­a de Noya y de su parroquia más al sur: la de Boa, con la que ya bordea Noya con la localidad de Puerto del Son.

El municipio de Noya tiene un tiempo climatológico oceánico húmedo, como en toda la costa gallega; con abundantes lluvias durante todo el año y unas temperaturas suaves, entre las que no hay grandes máximos ni mí­nimos entre el estí­o y la fase invernal.

Los alrededores de la localidad de Noya aglutinan, a poca distancia entre sí­, una variedad de ecosistemas de montaña, costeros y fluviales; donde poseen su hábitat diversos tipos de aves.

Las explotaciones marisqueras de la rí­a están dedicadas a la extracción del berberecho que se da en las zonas arenosas que se forman por los aportes de sedimentos que arrastran los rí­os que desembocan en ella. Noia posee algunas playas, como la de Taramancos, extensa de blancas arenas, en donde se recogen los berberechos en su temporada de apertura de veda, desde finales de septiembre hasta marzo. Otras playas cercanas son las de Testal, Boa y Ons.

A orillas del rí­o Tambre, bordeando la central hidroeléctrica, se extiende una zona de esparcimiento construida por Unión Fenosa, propietaria de los terrenos, que es frecuentado por los noieses. Fuera de Noia, desde la cumbre del monte Iroite, se puede divisar la rí­a de Muros y Noia.

El nombre de Noya viene de una leyenda bí­blica donde se dice que una hija nieta de Noé, Noela, vino a vivir a este ayuntamiento después de sufrir la gran inundación. Noela encontró en las tierras de la actual A Barquiña, un buen lugar para formar su propia familia.

Después del mandato del Imperio romano, los suevos, llegados del norte, le pusieron fin. En el siglo VI, el obispo San Martí­n de Braga creó las parroquias en los antiguos asentamientos romanos. Y a cada parroquia le pone un santo a adorar. Así­, desde el siglo VI, nace el culto a San Bartolomé, que hoy es el patrón del pueblo, y del que se le rinde homenaje en las fiestas de verano.

Los bretones también vinieron a Noya para saquearla, arrasaron iglesias y raptaron a muchos jóvenes. En 1115 los piratas se instalaron durante seis meses en la Creba y arrasaron durante ese periodo la comarca. Para evitar los saqueos, el rey Fernando II dispone que la villa sea emplazada más aen la rí­a, donde se juntan los rí­os Tambre, Tállara y Traba. De este modo, el 9 de abril de 1168 se ubicó actual villa de Noia.

Mientras, la fama de Santiago crecí­a en todo el mundo. Gente de todo el mundo peregrinaba al campo santo. El pueblo de Noya también participaba por su proximidad con Santiago y hací­a de "puerto de Compostela". A principios del siglo XIV Rui Soga de Lobeira es señor de Noia y vive en el castillo del Tapal. Ayudaron al arzobispo Fr. Berengelde en la lucha que éste tení­a con los burgueses compostelanos y Soga le premió con una muralla de piedra de 6 m de alto y con una iglesia extramuros, la iglesia de Santa Marí­a a Nova. En su cementerio se entierran los gremios de artesanos muertos. Se creó un hospital para enfermos y peregrinos y un lazareto para los enfermos de lepra. En esos años Noya era un muy destacable pueblo comerciante.

Los chucharracos decapitaron a Rui Soga por darle su ayuda a Berenguele. A mediados del siglo XIV los primeros irmandiños quemaron la fortaleza del Tapal. Detuvieron al arzobispo Fonseca II y lo encerraron en una jaula de hierro, colgada en la plaza.

En 1467 Rodrigo de Mendoza fundó el hospital de dentro, que más tarde pasó a ser casa de la Gramática. De sus aulas salió Antón Varela que acompañarí­a a Magalhaes en su primer viaje alrededor del mundo como grumete de la Nao. Murió en la isla de Mactán el 27 de abril de 1521. En 1316 tuvo asentamiento en Noia una comunidad franciscana que construyó en 1522 un convento en Agra das viñas, con el apoyo de la familia Caamaño. Cuenta con un notable claustro que hoy forma parte de la casa Consistorial.

Con el descubrimiento de América, varios noyeses se fueron a la aventura, entre ellos Antón Varela que acompañó a Magalhaes en su primera vuelta al mundo como grumete, o Basilio Vilariño, un piloto de a Torriña que recorrió la Patagonia en una acción descubridora y colonizadora que le costó la vida a manos de los nativos.

Pasada la Edad Media, las murallas fueron derribadas y en los exteriores se construyeron diversas edificaciones, como la Iglesia de San Francisco, y se levantaron otros iconos, como el busto a Felipe de Castro. En la actualidad, el casco urbano está emplazado en los alrededores de la Alameda.

En el arte, el escultor noiés, José Ferreiro, llenó de arte las iglesias de Galicia, así­ como la casa del Ayuntamiento de Santiago, en la plaza del Obradoiro. El Neoclasicismo quedó reflejado en el busto de Felipe de Castro, emplazado en la Alameda, en los parques del mismo nombre. Con el siglo XIX también llegó la invasión francesa, que volvieron a saquear Noia, pero una cuadrilla de 700 guerrilleros reunidos en el campo de la feria los expulsó de Noia.

En esta época los industriales catalanes se asentaron en Galicia con fábricas de salazón, sobre todo de sardinas, por el menor coste de producción. Creció mucho el mercado de curtido de pieles, ya que los zapateros las necesitaban para hacer los zapatos. Noia era muy conocida por los zapateros, que representaba a los noyeses fuera de Noia. Algunos zapateros de Noya se marcharon por Galicia a hacer negocio. Algunos tuvieron suerte, pero otros no. También se construyeron diversos edificios emblemáticos, como el Casino, casas Varela y Caamaño, teatro "Coliseo Noela" o la Agrupación Artí­stico-Musical noiesa Carnaval en 1928, año en el que también se crea el Club de fútbol de Noya.

Más tarde, durante la Guerra Civil, numerosos noyeses se marcharon en barco hacia Muros, donde en otro viaje en dos bous marcharon hacia Bilbao. Después de la dictadura, numerosos edificios emblemáticos como la actual caja de ahorros o la farmacia Baltar fueron destruidos.

A continuacion puedes leer mas sobre el pueblo de Noia. Justo debajo puedes ver mapas y fotos vía satélite del pueblo


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